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ALERTA RedUNE de Nuevas Terapias y Fraudes Sanitarios

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*THETAHEALING : ¿SANACIÓN SECTARIA?...y algo más

Publicado por red-alerta-nuevas-terapias activado 14 Julio 2015, 12:29pm

*THETAHEALING : ¿SANACIÓN  SECTARIA?...y algo más

Un vendedor ambulante de un mágico elixir que cura todas las dolencias no constituye, desde luego, una secta. Si forma una red de venta del elixir con unos cuantos compinches, tampoco. Pero si su puesta en escena va adoptando tintes religiosos, entonces ya entra en ese ámbito de religiones extrañas que se suelen denominar sectas. Thetahealing, como su propio nombre indica –“sanación Theta”-, es un curanderismo contemporáneo, pues pretende tener la clave de la curación de todos los males al margen de la medicina científica. No se trata, claro está, de un elixir; tiempo atrás, el elixir se presentaba como lo más avanzado, pero ahora lo vanguardista son técnicas complejas que permiten actuar a fuerzas ocultas. Eso es lo que propone la organización creada por la norteamericana Vianna Stibal. Y Stibal se presenta cada vez más nítidamente como una visionaria religiosa, y su grupo como una religión.

En cierto modo esta deriva religiosa resulta inevitable. En otros tiempos el charlatán del elixir podía huir a tiempo en su carromato a otro lugar en donde no le conocían. Hoy el simple poner distancia de por medio no permite escapar de las acusaciones de fraude y las amenazas de acciones judiciales –hay variedad en los distintos códigos penales, pero todos coinciden en considerar delito el intrusismo profesional y la comercialización fraudulenta-, y el refugio que les queda a los pretendidamente milagrosos remedios es transformarse en entidades religiosas, más protegidas por las leyes que las llamadas medicinas alternativas.

No es nuevo este proceder. Ya lo hizo Ronald Hubbard, que llamó Dianética a su método revolucionario, cuando en 1954 fundó la “Iglesia de la Cienciología”. La publicación de su libro Dianética no le causó problemas, pero su puesta en práctica abriendo una consulta llevó casi inmediatamente al acoso legal por intrusismo por parte del colegio profesional que agrupa a los psiquiatras, la APA. De ahí que lo convirtiera en religión (y albergara un odio a los psiquiatras que transmitió a su organización).

De hecho, hay ciertos paralelismos entre ambos, que van bastante más allá de la coincidencia de que en un caso el método se llame theta y en el otro el objetivo sea convertirse en lo que designan como un thetan operativo. Las semejanzas no hay que buscarlas con la compleja organización de la Cienciología, sino entre Thetahealing y el método de sanación y potencial humano de Hubbard, la “Dianética”.

En primer lugar, las personas. Hubbard aseguró que su método funcionaba porque en la última guerra mundial, cuando servía como oficial de la Reserva Naval, le curó de unas heridas de guerra que le habían dejado desahuciado. En realidad nunca entró en combate, y en los archivos de la marina norteamericana en Saint Louis solo consta una úlcera de duodeno y no consta ninguna herida (sí, en cambio, que duró poco al mando de dos pequeños barcos y fue valorado como “falto en las cualidades esenciales de juicio, liderazgo y cooperación”). Vianna Stibal asegura que “en 1995 recibí una instantánea curación de un cáncer por el Creador de Todo lo que Es. Desde entonces, me he curado a mí misma muchas veces a través del Creador utilizando ThetaHealing”. Pero no aporta ningún documento del historial médico, y los diversos relatos que ha hecho sobre su cáncer en el fémur y su instantánea desaparición no concuerdan en los pormenores.

Con la titulación encontramos también un paralelismo. Hubbard pregonaba tener un título de ingeniería, pero en realidad abandonó la universidad al segundo año. Y, junto al título de ingeniero de caminos, o civil, también exhibía un doctorado en filosofía. Este último se trataba de un doctorado honoris causa por la Universidad de la Sequoia, una entidad nunca reconocida oficialmente cuyo propietario era el mismo Hubbard, y que cerró en 1984 por orden judicial. Stibal no ha contado con tantos medios. Nunca fue a la universidad, ni tiene estudios superiores. Sin embargo, ha figurado en sus publicaciones como Doctora en Naturopatología.

En el Estado de Idaho donde vivía, esto significaba haber cursado unos estudios de varios años, obtener el consiguiente título y registrarse en un colegio profesional. Nada de esto consta. Lo que cuenta sugiere más bien lo contrario: “como madre soltera con tres niños a mi cargo, pronto me decidí que trabajar en una fábrica no ofrecía mucho futuro, así que empecé a concentrarme en el estudio de la medicina naturopática y en marzo de 1994 pasé a la práctica de masaje y naturopatología a tiempo completo”. Ese estudio de ratos libres duró aproximadamente dos años. ¿Qué estudió? No es fácil precisarlo, pero debió incluir alguna noción de neurofisiología y de masaje, pero, aunque no haya modo de hacerlo constar, es bastante probable que la Dianética de Hubbard pasara por sus manos.

Las dos organizaciones ponen un especial relieve en afirmar que sus métodos son científicos, incluso más profundamente científicos que la medicina regular. En el caso de Hubbard, el nombre de “Cienciología” lo dice todo al respecto, aunque detrás de tanta apariencia no se vea mucha ciencia. Stibal afirma, de entrada, que su medicina es “cuántica”, a pesar de que no aparezca por ningún lado el empleo de la física cuántica. El nombre de la técnica obedece a que pretendidamente actúa extrayendo todo el potencial que contienen las ondas cerebrales Theta. Se trata de uno de los cuatro tipos de ondas cerebrales (de 5 a 8 ciclos por segundo), asociado a momentos de rutinas asumidas con serenidad que permiten liberar la conciencia para pensar, de forma que suelen ser momentos de que surjan buenas ideas u ocurrencias. Hasta aquí no hay nada de particular. Solo que Stibal asegura que, potenciándolas, se consigue llegar a un “estado Theta”, una especie de trance que conecta con el Creador y permite participar de sus potencialidades sanantes.

¿Cómo actúan? De varios posibles modos, aunque hay uno que destaca sobre los demás, porque es el que va a la raíz del problema y su solución: sobre el ADN de la persona. Aquí Vianna Stibal nos sorprende con un descubrimiento: resulta que hay un cromosoma de la juventud y la vitalidad. Pero ése ha sufrido una involución: se ha deteriorado a lo largo de la historia humana, y con ello se ha perdido la capacidad de autorrejuvenecer nuestros cuerpos. Se trata de recomponer lo perdido, y para ello Thetahealing imparte los cursillos ADN-1 y ADN-2, estando el tercero en fase de preparación. A esto hay que añadir el toque apocalíptico tan común en muchas sectas, que alegan tener la clave de la salvación de una humanidad al borde de la catástrofe global: en este caso, las toxinas y venenos de nuestra sociedad industrial amenazan la supervivencia humana, de forma que, en palabras de Stibal, “el acabamiento del cromosoma de la juventud y la vitalidad le ayudará a sobrevivir”, pues “es en este tiempo de iluminación cuando la raza humana está de nuevo preparada para recibir la juventud regenerada”.

Eso sí, semejante descubrimiento, que habría podido hacer a su autor acreedor de un premio Nobel, no ha sido alcanzado por métodos científicos, sino por revelación de lo alto cuando su receptora estaba en un “éxtasis theta”. Asimismo –escribe-, “el Creador me dijo que empezara con las Activaciones de ADN, activando el filamento fantasma en el cuerpo de una persona. Entiendan que en realidad no estamos añadiendo secuencias a nadie; solo estamos despertando lo que ya está ahí. Se me dijo que a través de esta activación mejora la intuición de una persona, mejora la capacidad de sanar, el cuerpo se destoxifica y la persona es capaz de acceder a los diferentes Planos de Existencia sin esfuerzo”.

Para la creadora de Thetahealing las enfermedades pueden tener su causa en la existencia de toxinas o en malfunciones o deformaciones del ADN o del “Sistema de Creencias”, consistente este último en lo que se tiene por cierto y como tal queda en el cerebro al modo que un programa en el ordenador, regulando desde ahí la conducta. El problema aquí es que solemos creer en una serie de limitaciones como definitivas, y eso es lo que hay que cambiar. Por eso –cuenta Stibal– “fui al Creador y le dije «Creador, ¿cómo pueden cambiarse las creencias? Enséñame». Y me enseñó que la misma técnica que empleaba para la sanación puede también cambiar creencias”.

Las referencias a Dios son constantes, aunque prefiere llamarle “el Creador de Todo lo que Es” o simplemente el Creador. Ahora bien, ¿quién o qué es? Cuando declara que Thetahealing es compatible con cualquier religión, no está queriendo decir que es algo ajeno a ellas, sino más bien que pretende englobarlas a todas. Se trata de una mentalidad y una terminología que resulta familiar a quien conozca algo de cerca a los gurúes del hinduismo cuando predican en Occidente. Como muchos de ellos, se afirma que lo que se proporciona, más que una religión, es una filosofía de la vida. Pero es esa “filosofía” la que tiene las claves de las realidades últimas, de forma que las religiones lo que hacen es expresarla cada una a su modo.

Así, Stibal puede decir que “me doy cuenta de que el Creador tiene muchos nombres distintos: Dios, Buda, Shiva, Diosa, Jesús, Yahvé y Alá son todos ellos corrientes que fluyen hacia el Séptimo Plano de la Existencia y la Energía Creativa de Todo lo Que Es”. Para ella, Dios es la fuerza o energía creativa que subyace en el universo, de forma que es inmanente al mismo. A la hora de detallar algo más la explicación surgen en sus textos conceptos de un inequívoco origen en la India. Así, se logra alcanzar ese “séptimo plano” a través de un proceso de meditación “diseñado para liberar la conciencia (consciousness) de la atracción magnética de la Tierra y del egoísmo de la persona”, el mismo yoga de los hindúes destinado a despojar a la persona de todo deseo y apego terrenales para fundirse con el absoluto. A ese estado supremo también lo llama conciencia cósmica, otro término familiar en el hinduismo.

La conexión con lo divino lleva “el don de la Co-Creación o sinergia con Dios”, a través del cual “es posible traer al Creador a nuestra realidad para sanar a otros y a nosotros mismos”. Hay alguna terminología más sacada de la India, como las “chakras”, o centros de energía latentes en el cuerpo humano. Y, aunque hay signos de su reconocimiento en muchos lugares, Stibal concluye en buena lógica que “sin embargo, ninguna cultura ha desarrollados las chakras más que los indios (hindúes) a partir de la filosofía tántrica y el yoga”.

Julio de la Vega-Hazas, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES)

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