
El presente documento de posición surge de la preocupación existente en ámbitos profesionales, académicos y científicos en relación con el nuevo aumento de la oferta de terapias alternativas y pseudociencias, sin ninguna evidencia de su eficacia, en torno a las enfermedades y especialmente con el cáncer, por las consecuencias que esto puede tener en la salud de los pacientes y las falsas expectativas que les generan. El uso por parte de los pacientes de información errónea en relación con el cáncer se puede atribuir a causas multifactoriales y son varios los agentes que participan en ellas, con diferentes responsabilidades: empezando por algunos profesionales que, por desconocimiento o conscientemente, inducen a los pacientes con cáncer a seguir terapias no convencionales, pensando en su carácter complementario y, a su parecer, probablemente inocuo, y obviando su deber de ofrecer los tratamientos más efectivos de acuerdo con el estado de conocimiento de cada momento; también la publicidad, tanto mediante páginas web con contenidos no contrastados como en los medios de comunicación que, por diferentes motivos, demasiado a menudo se hacen eco, sin contrastar y sesgadamente, de terapias habitualmente sin ningún fundamento y promocionan profesionales o personas que ejercen de una forma fraudulenta; igualmente, las Administraciones que, ante el incremento de centros que ofrecen terapias alternativas, no regulan o fiscalizan suficientemente este sector ni realizan campañas de concienciación, y, por último, el entorno directo e indirecto de cada paciente que, a menudo con buena voluntad, por desesperación o por ignorancia, intenta aportar, des de la inexperiencia y la ingenuidad, alternativas a las planteadas por el equipo médico responsable del paciente.
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