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ALERTA RedUNE de Nuevas Terapias y Fraudes Sanitarios

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SANERGIA:LA "CIENCIA SANADORA" FRADULENTA

Publicado por red-alerta-nuevas-terapias activado 31 Diciembre 2011, 20:20pm

¿ESTAMOS  REALMENTE ENSEÑANDO CIENCIA?:
                               -LA  SANERGIA-
 
Las enseñanzas con contenido científico tienen un papel –si bien, no demasiado importante– en nuestro sistema educativo. Pero, los que nos dedicamos a la enseñanza de la ciencia, ¿estamos realmente consiguiendo enseñar ciencia o sólo transmitiendo algunos conocimientos científicos?

La definición de ciencia sería algo semejante a esto:

La observación, identificación, descripción experimental, investigación y explicación teórica (y posterior publicación de los resultados obtenidos) de los fenómenos naturales.

Hay que notar que los sustantivos utilizados en esta definición derivan de verbos: observar, identificar, describir, investigar y explicar (y publicar). Esto sugiere claramente que la ciencia es más un proceso que un cuerpo de conocimientos establecido. El conocimiento adquirido a través de la experiencia sería así sólo la segunda acepción de ciencia.

La actividad científica exige honestidad, objetividad, respeto por los hechos probados y sus implicaciones, comunicación, consideración de las evidencias en contra, y una saludable falta de respeto por la autoridad. Los científicos estamos constantemente pensando en qué es lo que sabemos, qué hechos apoyan nuestras teorías y nuestros conocimientos y qué evidencias los contradicen. Es con esta actitud con la que se ha desarrollado lo que ahora llamamos ciencia, una forma de relacionarnos con la naturaleza que ha demostrado tener un éxito fantástico. Deberíamos ayudar a los estudiantes a descubrir esto por ellos mismos o, al menos, recordárselo con cierta frecuencia. Porque, además, hay que enfatizar que los valores de la ciencia son también los valores de la democracia. No es por casualidad que la ciencia y la democracia se hayan desarrollado al mismo tiempo (en la Inglaterra pre y post Revolución Industrial) y que, en muchas ocasiones, las mismas personas (por ejemplo, Benjamín Franklin) desarrollaran ambas a la vez (Journal of Chemical Educaction, abril 2009, p. 411).

Todo lo anterior viene a cuento de si se ha conseguido formar una ciudadanía capaz de analizar con cierta aproximación científica situaciones desconocidas.
Acaba de caer en mis manos un folleto titulado ‘Sanergía’ (que parece ser una marca registrada) y subtitulado ‘El futuro quántico de la Sanación’. Sólo con leer estos título y subtítulo, ya sé que se trata de un asunto con una base científica muy débil, por no decir nula. Todas las actividades de pseudociencia (homeopatía, telekinesia, dobladores de cucharas, echadores de cartas, astrólogos, acupunturistas y un largo, largo, etc.) utilizan un lenguaje supuestamente esotérico, trufado de palabras que parecen científicas, pero que, en realidad, no significan nada. En la definición de Sanergía aparece:

‘Sanergía: Energía generada por nuevas frecuencias que aparecieron en el universo después del último salto quántico, facilitando la sanación a través de las energías’.

Esta definición no sólo no tiene ningún sentido sino que está mal construida en castellano (lo que, por otra parte, no podía dejar de suceder, pues los idiomas no están diseñados para mentir). Al parecer el ‘Salto quántico impresionante se produjo en 1989, de tal manera que algunas personas desarrollaron capacidades de sanación y de auto sanación asombrosas’. Y fue un investigador ítalo-belga -con nombre de pega– el que potenció estas capacidades.

Así, sanergía suena a energía, a energía relacionada con la sanación. Dudo que los autores de este panfleto conozcan otras palabras como entropía, más adecuada a lo que ellos pretenden, o entalpía, con lo que podríamos tener, por el mismo precio que una sanergía, una santropía y una santalpía. Por otro lado, el calificativo de quántico (así, en vez del término científico cuántico) suena más arcaico (y, posiblemente, en opinión de los que han elaborado este opúsculo, más auténtico), dudo mucho que tenga nada que ver ni con el futuro ni, mucho menos, con la sanación.

Pero no es el título lo peor. En estas hojas impresas nos informan, por decirlo de alguna manera, de que:

‘Al inicio de una sesión tu sanergista te inicia en estas energías tan tangibles, las cuales seguirán actuando para siempre después del final de la visita. Se producirá un cambio en tu ser, pues ahora estarás conectado a una nueva frecuencia a un nivel indescriptible.’

Y tan indescriptible: pura palabrería. Se han inventado una nueva profesión, la de sanergista, que es nada menos que la el licenciado en el Centro de Investigación Bioenergética de España. Casi nada. No se les ocurra buscar este centro en Internet. Sencillamente, no existe (lo cual, es casi un consuelo, visto lo que viene después).

El sanergista en cuestión se ofrece a ‘Sintonizarse con el Universo en un Salto Quántico en Concienciación’ y de paso aumentar su ‘vibración’ en sólo seis sesiones al módico precio de 333 euros (lo que significa que cada sesión cuesta el nada módico precio de 55,5 euros).

Todo el panfleto es un puro delirio de frases sin sentido entreveradas de términos científicos que sólo pueden confundir a quien no tenga ninguna formación científica. Pero en el caso de este panfleto la cosa es mucho más grave, pues estos supuestos sanadores hablan de desprogramar enfermedades graves, algunas muy graves, y, por tanto, se trata de dar falsas esperanzas a personas que pueden estar aquejadas de estas enfermedades y hacerles perder un tiempo que puede ser precioso para una curación real (además de obtener su dinero, que probablemente sea lo de menos). Los pacientes tienen que rellenar además un cuestionario personal sobre sus antecedentes médicos, lo que puede constituir un grave problema de circulación de datos médicos que sólo deberían ser conocidos por los médicos autorizados para ello y con una deontología profesional contrastada.

¿Cómo pueda cualquier persona con cierta formación saber que se encuentra en presencia de un fraude científico? La efectividad de los diferentes tratamientos médicos se deben demostrar a través de lo que se denominan ‘pruebas doble ciego’. Por ejemplo, cuando se trata de estudiar la efectividad de un posible medicamento, frente a un placebo, tanto los pacientes que intervienen en el experimento –algunos de los cuales reciben el medicamento, mientras que otros sólo reciben un placebo–, como lo médicos que hacen el seguimiento del mismo, deben desconocer quienes están recibiendo el medicamento y quienes no. De aquí la denominación de doble ciego. El simple hecho de que el médico conozca que un paciente está recibiendo el tratamiento –aunque éste lo desconozca– puede transmitir inconscientemente información que haga que el paciente se sienta mejor. Deben ser personas diferentes del paciente y del médico las que realmente sepan qué paciente está recibiendo la medicación con la que se está experimentando y quiénes el placebo (Skeptic, volumen 14, número 4, p. 6).

¿Han seguido los sanergistas este protocolo de doble ciego como para poder afirmar que curan enfermedades? Permítanme que lo dude. No puedo ni llegar a imaginar cómo sería el tratamiento placebo en estos casos, pues me temo que sería indistinguible del que tratan de vender (razón por la cual estos sanergistas pueden estar consiguiendo algunos resultados que luego intentarán pasar como mérito suyo, cuando en realidad serán el porcentaje de éxito de los placebos de todos los tratamientos de este tipo, como la acupuntura o la homeopatía) ¿Están nuestros ciudadanos preparados desde un punto de vista científico como para analizar lo que esta propaganda de falsos sanadores implica? Estoy seguro de que la mayoría rechazará este tipo de actividades, pero más por razones que tienen que ver con la intuición que con la racionalidad. Es en este sentido en el que creo que no estamos teniendo éxito en la enseñanza de la ciencia.

Se podrá pensar que hacer propaganda de estas organizaciones de falsos sanadores es peor que ignorarlos. Pero tenemos que enseñar a nuestros alumnos, aplicando el método científico, cómo analizar estos casos también, no sólo los ejemplos que vienen en los libros, discutir con ellos cómo desmontar con razones científicas estos fenómenos –que abundan– y cómo desenmascararlos. Además, estoy seguro de que hay países en los que este tipo de organizaciones no pueden actuar. Aquí parece que pueden funcionar sin problemas y no deja de sorprenderme esta situación y de preocuparme las posibles consecuencias que para la salud de los ciudadanos pueden tener estas actividades.
     
user-5730-128.png Julio Güémez Ledesma
( Director del Aula de la Ciencia de la Universidad de Cantabria)

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silvia 05/22/2013 01:22

tambien existe la sintergetica que es lo mismo llevada a cabo por un medico colombiano jorge ivan carvajal posada que atiende en el plantio de madrid en el mismo consultorio que atendia el
fallecido fermin moriano seguidor de un tal hammer que tuvo condena y cumplio prision en francia tambien el mismo engano es un grupo espiritual peligroso al que llaman medicina con amor mezcla de
terapias alternativas metafisica barata espiritismo y ocultismo.

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